La hora del Fénix

El velo
Presentación de los personajes Amarillys de la Casa Dimoxeulos “Seré como la Tierra. Siempre cambiante, adaptándose y prosperando. Aquellos que quisieron destruirme, serán devorados.” Cearbhall de la Casa D´eryxoulus “Una vez marcado un objetivo, ningún escudo o muralla evitará que me alcé con la victoria.” Nemesia de la Casa Diaxhaulle “Siempre supe que mi vida estaba entrelazada con el destino de mi reino. Haré cualquier cosa para mantener a mi pueblo a salvo.” Ashur de la Casa D´eryxoulus “No deseo seguir está guerra, pero no puedo renunciar a lo que los Diaxhuelle me arrebataron.” Nahiara de Hatzkarie “Siempre me dijeron que no deseara más de lo que tenía pero ¿por qué no puedo luchar para hacer realidad mis sueños?” Trasea de Samarae “Fui arrancada de los brazos de mi madre humana por la magia en mi sangre. Pero después ellos mismos me olvidaron, haciendo que fuera relegada a la posición de una simple sirvienta.” * * * Glosario Anodalleb: Veneno que se destila usando la raíz de la planta con el mismo nombre. Se encuentra solo en el territorio de Yëradh. d.c.v.: siglas de "después de la caída del velo". Es el evento mayor desde el que se comenzó a contar los años. Gøbe: Antiguo título dado al gobernante desde antes de la separación de los mundos. Se podría comparar con un emperador en cuanto a poder. Gîbe: Emperatriz. Jîbe:  Líderes de un territorio extenso. Están bajo el dominio del Gøbe. Koye: Templo. Koyæ: Sacerdotisa. No'on: Luna. Retsogam: podríamos compararlos con los ministros de nuestro mundo. Pero llegan a su posición después de un examen muy difícil. Y si bien alguien de bajos recursos puede lograr el título, es complicado que pase ya que hay muy pocas academias que bequen a sus estudiantes. Xhûę:  Dama perteneciente a la nobleza. * * * Si bien en el comienzo, las razas creadas por los dioses convivían en armonía pronto una de ellas fue comenzando a alejarse poco a poco del mundo natural, olvidando a los dioses y convirtiéndolos en nada más que un mito. Cuando la destrucción del mundo que les rodeaba llegó a un punto en que se hubiera ocasionado una guerra entre las diferentes especies, la diosa Irye tomó la decisión difícil pero necesaria de tejer un Velo que dejara a estos seres más problemáticos solos. De este modo, en un lado quedarían los humanos junto a toda su tecnología y, en el otro, estaría el mundo de la magia. Pero incluso con sus vastos poderes era imposible crear una completa separación, ya que en ocasiones de un humano podía nacer un ser mágico. Para salvaguardar esas vidas futuras, Irye dejo unos portales por los que cualquier especie mágica podrían acceder al mundo mortal. Con continentes, islas y archipiélagos en los que habitar pronto las especies mágicas comenzaron a prosperar. El cielo era azul, prístino, el aire que llenaba los pulmones de todos los seres vivos era puro. La naturaleza aumento su tamaño, comenzando a crearse una simbiosis entre las edificaciones y el verdor salvaje de las plantas. Las diferentes especies inteligentes se agruparon en asentamientos pequeños, comerciando y lentamente expandiéndose. Pero este periodo idílico no podía ser eterno. En el archipiélago de Cëx nació un Elemental que pronto destaco por encima de los demás. Sería él quien unificaría todos los asentamientos de ese lugar bajo su mando. Él fue el primer Gøbe. Dada la extensión del territorio, escogió a sus tres aliados de mayor confianza para que gobernaran tres secciones bajo su control, nombrándolos Jîbe. Un primogénito tras otro fue sucediéndose, manteniendo esta estructura de poder. Pero cuando el primer descendiente de un Gøbe fueron gemelos, se interpretó como el deseo de la diosa de la creación Eirye para que su territorio pasará dividido entre ellos. Uno de ellos recibió Cheigyul, y bajo su mando quedo el Jîbe que regía Leiçe. Al otro le entregó el territorio conocido como Yëradh, y el Jîbe de Gamr respondería ante él. Sus reinados continuaron, largos y pacíficos. O, al menos, así fue durante un tiempo...
La hora del Fénix

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